El Cine Sonoro

El Cine Sonoro

El cine sonoro es aquel que incorpora en las películas sonido sincronizado o tecnológicamente aparejado con la imagen. Por su parte, el cine mudo es aquel que no posee sonido, y consiste únicamente en imágenes. Antes de la existencia del cine sonoro, los cineastas y proyectistas se habían preocupado de crearlo, pues el cine nace con esa voluntad.
Raras veces se exhibía la película en silencio. Por ejemplo, los hermanos 𝐋𝐮𝐦𝐢𝐞̀𝐫𝐞 en 1897 contrataron un cuarteto de saxofones para que acompañase a la proyección de la película en su local de París. Hacia 1926, el cine mudo había alcanzado un gran nivel de desarrollo en cuanto a estética de la imagen y movimiento de la cámara. Había una gran producción cinematográfica en Hollywood, y el público se contentaba con las películas producidas. No se exigía que los personajes comenzaran a hablar, ya que la música aportaba el dramatismo necesario.

Los primeros experimentos con el sonido en el cine llegaron de la mano del físico francés 𝐃𝐞́𝐦𝐞𝐧𝐲, quien en 1893 inventó la fotografía parlante. 𝐂𝐡𝐚𝐫𝐥𝐞𝐬 𝐏𝐚𝐭𝐡𝐞́ combinó fonógrafo y cinematógrafo. En la misma época, 𝐋𝐞𝐨́𝐧 𝐆𝐚𝐮𝐦𝐨𝐧𝐭 desarrolló un sistema de sonorización de películas, que presentó en la Exposición Universal de París de 1900.

En 1918, se patentó el sistema sonoro 𝐓𝐫𝐢𝐄𝐫𝐠𝐨𝐧, que permitía la grabación directa en el celuloide. Pero el invento definitivo surgió en 1923, el 𝐏𝐡𝐨𝐧𝐨𝐟𝐢𝐥𝐦, creado por el ingeniero 𝐋𝐞𝐞 𝐝𝐞 𝐅𝐨𝐫𝐞𝐬𝐭, quien resolvió los problemas de sincronización y amplificación de sonido, ya que lo grababa encima de la misma película; así, rodó 18 cortos para promover la técnica, entre ellos uno de 11 minutos de Concha Piquer, que se considera la primera película sonora en español. No obstante, por falta de financiamiento el invento se postergó hasta 1925, año en que la compañía Western Electric apostó por él.

En 1927, los estudios Warner Bros se encontraban en una situación financiera delicada y apostaron por integrar el nuevo sistema de sonido 𝐕𝐢𝐭𝐚𝐩𝐡𝐨𝐧𝐞, sistema en el cual la banda sonora estaba presente en discos sincronizados con la proyección. Se incorporó por primera vez en una producción comercial titulada Don Juan (1926) de 𝐀𝐥𝐚𝐧 𝐂𝐫𝐨𝐬𝐥𝐚𝐧𝐝, así como en otra de sus películas, Old San Francisco (1927). En ésta incorporó por primera vez ruidos y efectos sonoros. Sin embargo, la película sonora más exitosa fue El cantante de jazz (1927) en la que 𝐀𝐥 𝐉𝐨𝐥𝐬𝐨𝐧 se inmortalizó pronunciando las palabras inaugurales: «Ustedes aún no han escuchado nada». Ante el éxito, pronto todos los grandes estudios montaron sus propias películas sonoras, y el cine mudo quedó olvidado.

La aparición del cine sonoro introdujo grandes cambios en la técnica y expresión cinematográfica, por ejemplo: la cámara perdió movilidad, quedó relegada a la posición fija del cine primitivo y la imagen perdió su estética frente a la mayor importancia del diálogo. Los actores también se vieron implicados en este cambio técnico. Algunas grandes estrellas fílmicas de Hollywood vieron naufragar sus carreras ante su mala dicción, su pésima voz o su excesiva mímica. Debido a esto, surgieron nuevos actores en su reemplazo.

Así mismo, 𝐒𝐞𝐫𝐠𝐞𝐢 𝐄𝐢𝐬𝐞𝐧𝐬𝐭𝐞𝐢𝐧, 𝐕𝐬𝐞́𝐯𝐨𝐥𝐨𝐝 𝐏𝐮𝐝𝐨𝐯𝐤𝐢𝐧 𝐲 𝐆𝐫𝐢𝐠𝐨𝐫𝐢 𝐀𝐥𝐞𝐤𝐬𝐚𝐧𝐝𝐫𝐨𝐯 manifestaron en 1928 por escrito su negativa al cine sonoro. El cine sonoro hizo desaparecer la función que cumplía el conjunto musical al acompañar el visionado del cine mudo. El silencio cobra importancia como nuevo elemento dramático desconocido por el cine mudo. Se introduce el concepto de banda sonora.

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