Marino Y Esmeralda: Retrato De Una Musa – Opinión

Marino Y Esmeralda: Retrato De Una Musa – Opinión

Un filme realizado utilizando película de 16mm, Super 8mm y fotografía análoga en 35mm, una decisión estilística muy ad-hoc para un realizador que tiene un estudio dedicado exclusivamente a este tipo de formatos, cada vez más escasos en la era digital y cuya supervivencia actual se debe más a la moda hipster por lo vintage que por amor al medio y su textura orgánica. De gran pasión y experiencia en el manejo de las mismas es como el cineasta regiomontano Luis R. Garza nos transporta a su mundo analógico, tan nostálgico y personal.

Pocos cineastas como Luis han explorado a fondo las profundidades de la simbiosis entre el individuo y el cine, en un intento de borrar las líneas entre lo que somos y lo que vemos en pantalla. Cineastas como Andrei Tarkovsky, quien exploraba temas sobre la memoria, la pérdida y la fe. Cineastas de la nueva ola francesa, quienes a partir de sus ensayos en el Cahiers Du Cinéma reafirmaron un estilo más autoral y político sobre sus obras, ejerciendo de voceros de las nuevas formas ideológicas de sus épocas. Incluso cineastas como John Cassavetes con su estilo improvisado y su estética cinéma vérité, el cual nos acercaba a una mezcla de realidad documentada e historia narrativa.

Todo lo anteriormente mencionado ejerce una importante influencia sobre Luis R. Garza, quien tras varios años como realizador audiovisual y catedrático, logró incorporar las enseñanzas de los maestros del pasado en su propia obra, trascendiendo incluso la condición postmoderna asociada a ello y adoptando una identidad propia al respecto. Una identidad íntima y personal, donde se puede apreciar la convergencia de sus influencias, su trabajo anterior, su vida en el presente y su introspección sobre la marcha en una obra que fue creada a partir de una musa que lo unificó todo.

La obra trata sobre ‘Marino, 18, un joven estudiante foráneo de cine, conoce a Esmeralda, 20, estudiante y artista plástica en quien encuentra la musa que siempre quiso para sus cámaras. Ingenuo, descubre poco a poco que Esmeralda es mucho más que solo eso… y pronto se ve a sí mismo queriendo ser lo que ella es para él: su “muso”.’

Desde mi punto de vista, familiarizado con el dúo de esta cinta de forma personal, uno rápidamente se percata que las líneas entre la realidad y la ficción son más delgadas que la transparencia en un papel de arroz, donde el principal divisor no es más que la textura del celuloide recordándonos que estamos viendo una película, aunque bien podría hacernos sentir simultáneamente estar experimentando la realidad a través de un par de ojos en un recuerdo, escuchando el hilo de pensamiento siempre constante y cambiante de Marino, conforme conoce cada vez más a Esmeralda, interpretada por la artista multidisciplinaria Stéphanie Rose, en un papel que sin ella jamás podría existir, así como la película misma. Ésta a su vez musa del director, quien en su proceso de grabar a Stéphanie seguro aprendió muchas cosas al igual que Marino, junto con el descubrimiento de cómo y porqué el cine es un verbo en subjuntivo.

 “Marino Y Esmeralda” tiene su estreno durante el Festival Internacional De Cine De Monterrey 2020 en México, donde se encontrará brevemente disponible a través de la plataforma Cinepolis Klic. Al momento de escribir esta opinión aún queda por ver en que otros espacios podrá ser vista y cuál será su trascendencia en el cine mexicano.

Una obra que merece la pena verse y también estar al pendiente de su realizador, su musa y las futuras obras que éstos tengan por mostrar. Para terminar les compartimos el TRAILER de la película. Si gustan apoyar al realizador de otra forma también existe un LIBRO de fotografías y anécdotas disponible en Amazon.

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3 comentarios en «Marino Y Esmeralda: Retrato De Una Musa – Opinión»

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