El Demoledor – Opinión

El Demoledor – Opinión

El master de la acción ochentera Sylvester Stallone vuelve como John Spartan (No confundirse con el protagonista de Halo) en la ahora infravalorada “El Demoledor” (1993).

Spartan es un policía despiadado de Los Ángeles de 1996, 3 años en el futuro al momento de estreno del filme, donde es conocido como ‘el demoledor’ por sus tácticas rudas de aprehensión.

Tras un enfrentamiento contra el criminal Simon Phoenix (un icónico Wesley Snipes rubio), es falsamente inculpado por el crimen de haber matado accidentalmente a unos rehenes.

Entonces es congelado en una prisión criogénica y sentenciado a permanecer 60 años ahí.

La cinta se desenvuelve en el ahora no tan distante año 2032, donde Phoenix ha escapado durante su audiencia de libertad condicional y es momento de John Spartan para detenerlo una vez más.

La sociedad  del futuro es bastante diferente a la de los noventas (tanto la actual como en la película), exacerbada por el caos cultural, un terremoto y enfermedades de transmisión sexual es como nace la metrópolis utópica conocida como San Ángeles (antes Los Ángeles), la policía de aquí no sabe lidiar con un verdadero criminal tras no haber tenido muertes por homicidio en los últimos 16 años, por ello la necesidad de despertar al demoledor.

“El Demoledor” (1993) es una de las películas de acción más graciosas y con la mejor sátira social de los últimos 30 años.

No es la más accesible ya que intenta educarnos sobre los peligros de una sociedad débil y frágil mientras nos llenan de momentos de humor y acción desenfrenada la mayor parte del metraje.

Sandra Bullock actúa excelente en su papel de la teniente Lenina Huxley, nombrada a si en referencia de Aldous Huxley y su libro Un Mundo Felíz, sobre el cual se basa libremente la película.

También Benjamin Bratt (Paco de “Sangre Por Sangre” (1993)) hace un excelente trabajo en la cinta junto a un jovencísimo y entonces desconocido Rob Schneider.

Los aspectos técnicos del filme son impresionantes.

El diseño de producción, la cinematografía, efectos visuales, la coreografía de peleas, la música, todo esta excelente.

Esto solo lo pude apreciar tras verla de nuevo en perfecta calidad, ya que hasta entonces mi último visionado había sido hace aproximadamente 20 años en un televisor analógico de formato cuadrado y con el audio doblado.

Recordaba que se veía obsoletamente noventera, pero ya viendola bien en 1080p 16:9 en idioma original, resaltó como nunca.

Y lo que más resaltó de este nuevo visionado a un yo más maduro fue apreciar su buen guión y sus grandiosas actuaciones.

El director Marco Brambilla hizo un buen trabajo premonitorio sobre lo que vendría en el futuro y otras cosas que si bien no existen tal cual, nos pone incómodos reconocer que nos estamos acercando.

La forma en la que la música debe ser no-ofensiva y por lo tanto queda reducida a comerciales y jingles, la moralidad estricta y forzada a través de vigilancia virtual y un sistema de multas por mal comportamiento o groserías.

Cosas absurdas como que la carne, el alcohol y hasta la sal han sido ilegalizadas por ser malas para la salud. El sexo por medio de cascos de realidad virtual.

Que todos los restaurantes del futuro sean Taco Bell (Pizza Hut en la versión europea).

Y cómo la verdadera libertad social solo sobrevive escondida en el subsuelo de la ciudad, en las alcantarillas sucias sin seguridad ni regulaciones.

El último rincón donde se puede disfrutar de una buena cerveza y una hamburguesa, aunque esta sea de rata.

Todo esto resulta en una sociedad débil e infantilizada que no sabe lidiar con los problemas y termina sumergiéndolos al inframundo bajo la alfombra (las alcantarillas) con precisión Orwelliana y Huxleyana.

La introducción de Phoenix y Spartan a este mundo reintroduce la naturaleza violenta del hombre en la mezcla, resultando en un resurgimiento de la libertad cultural.

En este mensaje anti-utópico y políticamente anti-utilitario, como en las enseñanzas de los libros que antes nos advirtieron lo mismo, no podría quedar más en claro el mensaje.

Una gran película que nos enseña cómo los defectos del hombre son necesarios para un desarrollo auténtico del individuo en una sociedad libre.

Que el valor trascendental del individuo siempre será mejor que una sociedad dictatorial, incluso si aparenta ser “benévola” y “ordenada”.

Un gran filme para revisitar en estos tiempos de cambios culturales, para reflexionar un poco.


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2 comentarios en «El Demoledor – Opinión»

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