Orgullo Y Prejuicio – Reseña

Orgullo Y Prejuicio – Reseña

Hoy me gustaría hablar de una de las películas que me conquistó por su narrativa audiovisual, jugando de manera deliciosa entre el rechazo que se profesan dos personajes y el deseo que descubrimos, solamente nosotros, en aquello que el cuadro nos revela.

Me refiero a la maravillosa “Orgullo Y Prejuicio” (Pride and Prejudice, 2005), dirigida de por Joe Wright y protagonizada por Keira Knightley y Matthew Macfadyen.

(Pride and Prejudice, 2005)

El lenguaje cinematográfico es un idioma universal.

A través de él, nuestro espíritu es capturado cuadro por cuadro, seduciéndonos con bellos paisajes, entornos, gestos, miradas secretas, intenciones veladas o detalles que nos transforman en un ojo omnisciente y nos atrapan en el drama de la historia sin soltarnos hasta el final.

Esta versión del clásico de Jane Austen, cobra un sentido de tremenda pasión en pantalla dejando muy de lado el romanticismo.

Orgullo Y Prejuicio es la historia de desencuentro y amor, en la Inglaterra del siglo XVIII entre la inteligente, osada y perspicaz Elizabeth Bennet y el adinerado, atractivo y orgulloso Mr. Darcy.

“Orgullo Y Prejuicio” (Pride and Prejudice, 2005)

La trama de “Orgullo Y Prejuicio” la conocemos mucho.

En la campiña inglesa de finales del siglo XVIII habita la familia Bennet, compuesta por 5 hijas casaderas en espera de un buen partido.

Cuando el Sr. Bingley (Simon Woods), rico, ingenuo y guapo llega a la comunidad con su hermana Caroline (Kelly Reilly) y su amigo, el Sr. Darcy, la matriarca de la familia Bennet (Brenda Blethyn) sabe que tienen un objetivo claro: emparejar a su hija Jane (Rosamund Pike), la belleza de la región, con este joven de excelente posición, asegurando así su futuro.

El detalle surge cuando Elizabeth Bennet, escucha un comentario desagradable hacia ella de parte del Sr. Darcy, comentario que se convierte en una barrera que separará a estas dos almas gemelas hasta el final de la cinta.

“Orgullo Y Prejuicio” (Pride and Prejudice, 2005)

No voy a ahondar más en la historia porque muchos la conocemos.

Pero me gustaría que al verla traten de notar esas sutilezas que nos regala la puesta en cámara: las miradas de atracción y desencuentro, las intenciones en las manos de los personajes que tratan de acercarse al objeto de su deseo o la forma en la que todos quienes conforman una escena desaparecen para revelarnos solo a los protagonistas, la tensión entre ellos y sus pasiones.

“Orgullo Y Prejuicio” (Pride and Prejudice, 2005)

Pero sobre todo hay una escena, que para mí, es una de las más cargadas de tentación que he visto en el cine.

Esta escena se desarrolla en medio de la lluvia, entre Lizzie Bennet y Mr. Darcy, en donde cada uno se reprocha sus acciones y actitudes. Sin embargo, la forma en la que la cámara nos muestra a los personajes, su intención de acercamiento, de besar, de ser besada, de rechazo… no nos deja duda: hay deseo. Y nosotros estamos en medio de ellos, anhelando que se den cuenta, que se lo revelen, que se toquen.

“Orgullo Y Prejuicio” (Pride and Prejudice, 2005) es un deleite como historia, un clásico, pero sobre todo, es un agasajo en su narrativa audiovisual.

(Pride and Prejudice, 2005)

Espero que al ver “Orgullo Y Prejuicio”, los sentidos se les despierten y la disfruten en toda su elegancia y belleza.


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